Caso clínico
El paciente es un varón al que llamaremos Carlos, que consulta a la edad de doce años y que pidió a los padres venir a la consulta. Los síntomas que los padres observan en el niño son tristeza y llanto frecuente e inmotivado, dificultad para conciliar el sueño, pesadillas, miedos, rabietas, falta de interés por el aprendizaje y enfrentamientos frecuentes con la madre.
Carlos nunca ha presentado problemas de alimentación, pero come en exceso, no le importa tener sobrepeso. El paciente presentó un desarrollo psicomotor normal, sin complicaciones. El desarrollo del lenguaje y el control de esfínteres no presentó problemas. De siempre ha dormido poco, lo sacaron de la habitación de los padres a los dos años, duerme con la luz encendida y con la radio puesta, todos los días oye programas que se relacionan con temas sexuales.
No le gustan los deportes violentos. Tiene una gran sensibilidad, le gusta lo artístico: la guitarra, el baile, el dibujo; desde muy pequeño le ha gustado mucho disfrazarse y suele hacerlo con ropas de mujer, le quita las ropas y las pinturas a su madre para hacerlo. Le gusta jugar al ajedrez y, ocasionalmente, lo hace con el padre.
Ha estado escolarizado en seis centros escolares en diferentes ciudades, sin presentar problemas de adaptación. Los profesores siempre han dicho que es un niño inteligente y abierto; le gusta llamar la atención para ser el centro, la madre dice que hasta tener amigos se porta mal en el colegio. En el momento actual cursa 1º de la ESO en un colegio privado. No hace los deberes, no estudia, los profesores últimamente llaman a los padres por los problemas de comportamiento que presenta en el aula. Le cuesta trabajo hacer amigos, tiene un grupito con los que sale el fin de semana y mantiene relación con amigos de otras ciudades.
Hasta que nació su hermana la madre le ha dedicado todo su tiempo, han tenido una relación muy cercana, dormían juntos, se bañan juntos, “ha sido la niña de mis ojos, cuando no está el padre hace de marido y de papá de la niña”, controla a la madre. Desde que nació su hermana los enfrentamientos con la madre han ido aumentando, ahora son muy frecuentes; no admite los castigos que la madre le impone, la cuestiona, no la respeta. La madre se siente maltratada y sin poder poner límites a su hijo. Tiene que recurrir al padre, cuando llega, para que ponga autoridad.
La relación de Carlos con su padre es de respeto, temor y admiración.
Informe
Historial clínico: Varón de 12 años vive con sus padres y una hermana de 7 años, desarrollo normal. Convivencia con medio hermano mayor el cual se a alejado. Padre normalmente ausente por trabajo y cuando esta no convive con sus hijos, madre ama de casa no tiene control sobre el.
Diagnóstico: Trastorno de identidad sexual.
Diagnóstico diferencial: no lo hay
Evaluación: Paciente pide ir a consulta en la que pide estar únicamente el con terapeuta y explica que quiere ser mujer el como se ve en su proyección.
Tratamiento: Se toman sesiones en las que se habla con la madre sobre aperturarse con su hijo y crear un mayor acercamiento
Evolución: Mayor comunicación con la madre sin embargo no hay como tal una evolución ante su trastorno ya que como terapeutas no se puede influir en su decisión.
¿Que es identidad sexual?
La identidad sexual en el niño se define como la adhesión del mismo a un sexo determinado. Se inicia en etapas tempranas de la vida y depende de factores genéticos, hormonales, del sexo atribuido al niño al nacer y del papel sexual en el que se le educa. El concepto de papel sexual supone la reproducción de ciertas conductas consideradas socialmente cómo típicas de hombres o de mujeres. Cuando existe una disociación entre el sexo asignado y la identidad sexual asumida hablamos de trastorno de la identidad sexual (TIS).
Los rasgos de personalidad que se asocian al TIS son: timidez, inseguridad, introversión, temores fóbicos, ansiedad, y tendencia al retraimiento social. Los tests psicológicos revelan una identificación con patrones de comportamiento del otro sexo. El papel de la familia resulta esencial en su evolución y en la aparición de complicaciones3. Inicialmente no se puede determinar si el TIS en el niño será temporal o permanente. Sólo un pequeño número de niños con este trastorno continuará presentando síntomas que cumplan los criterios para el trastorno de la identidad sexual en las etapas avanzadas de la adolescencia o en la vida adulta.
Referencia
https://www.salud.mapfre.es/salud-familiar/ninos/enfermedades-del-nino/trastorno-de-identidad-sexual/
https://www.fundacioorienta.com/es/diagnostico-psicodinamico-de-un-nino-que-presenta-un-trastorno-de-identidad-sexual/
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